Voces Por La Tierra

Durante mucho tiempo, el trabajo de las mujeres en el campo ha sido invisibilizado. Sembrar, cuidar huertos, conservar semillas, producir alimentos para la familia y mantener la diversidad de cultivos suelen verse como actividades cotidianas, pero pocas veces se reconocen como labores productivas que sostienen la vida. Detrás de cada cosecha hay conocimiento, esfuerzo, tiempo y dedicación. Hay mujeres que alimentan a sus familias, cuidan la tierra y fortalecen la soberanía alimentaria de sus comunidades sin que ese aporte sea valorado en su verdadera dimensión. En un contexto donde el acceso al dinero puede ser incierto, la capacidad de producir alimentos propios representa una forma de autonomía, resiliencia y cuidado colectivo. Como comparte nuestra compañera, puede haber momentos en los que el dinero escasee, pero mientras la tierra siga dando frutos, habrá alimento en la mesa. Reconocer el trabajo de las mujeres rurales también implica cuestionar las formas en que la sociedad define la productividad y el valor. Porque producir vida, alimento y futuro para las comunidades también es trabajo. En esta ocasión les presentamos a Gladys Yanira Gómez, una mujer que, a través de la diversidad de hortalizas y frutales que cultiva, nos recuerda que el cuidado de la tierra es también una forma de sostener la vida.

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